Consejos American Psique: mercado laboral
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sábado, 10 de enero de 2015

¿Cuanto habría que pagar por la universidad?


Esta pregunta no tiene una respuesta fácil aunque en la mayoría de los países desarrollados el estado asume algún tipo de papel. Puede oscilar entre las posiciones de los gobiernos de los estados norteamericanos que asumen aproximadamente un 35 por ciento del presupuesto de las universidades públicas como media (aunque las diferencias son sustanciales, por ejemplo California todavía casi aporta un 50 por ciento a pesar de la crisis y los estados del noroeste que financian apenas un 15 por ciento) y las de los países escandinavos que aportan la totalidad.

En Norteamérica se impone poco a poco entre los políticos que el que quiera una educación universitaria que se la pague ya que los estudiantes son los primeros beneficiados. Un argumento discutible ya que la sociedad en su conjunto se beneficia del trabajo de emprendedores, médicos, físicos o periodistas. Pero al mismo tiempo se entiende si tenemos en cuenta que la diferencia salarial entre un titulado universitario y una persona que carece de título es de un 172 por ciento (en España la media era de un 32 por ciento antes de la crisis y ahora probablemente sea incluso menos).

En los sistemas mixtos como el español y buena parte de los del continente en que los alumnos asumen de un 10 a un 25 por ciento del coste de la matrícula. La idea es que de esta forma se garantiza la igualdad de oportunidades y que la sociedad se enriquece gracias a las contribuciones de los titulados. En la práctica, esta idea puede rebatirse ya que hay gente que tiene problemas para pagar esos mil y pico euros anuales y la contribución a la sociedad es relativa ya que el mercado laboral español no puede absorber a muchos de los jóvenes universitarios que acaban emigrando a otros países. Para más inri, el desprestigio de la universidad pública pone en inferioridad de condiciones laborales a aquellos que no tienen la oportunidad de aprender inglés y estudiar posgrados y masters en universidades extranjeras, generalmente anglosajonas.

Por último, tenemos a los países nórdicos con sus políticas del todo gratis (una política que también se da en algunos países en vías de desarrollo como Argentina) fundamentadas en que el esfuerzo económico debe recaer en la sociedad en su conjunto. Ayuda a sostener este modelo que son países con altos niveles de renta y mercados laborales relativamente sanos.

Siempre me ha gustado el modelo anglosajón según el cual los gobiernos ofrecen préstamos a bajo interés a los estudiantes que los pagan cuando se integran en la fuerza laboral. Conjuga un cierto nivel de igualdad de oportunidades, responsabilidad individual y promueve la meritocracia. En un país como España tiene un serio problema. Con un mercado laboral históricamente tan pobre (hoy en estado comatoso en el que actualmente hay ingenieros de telecomunicaciones que apenas llegan a los mil euros mensuales de salario) parece mucho pedir que se puedan devolver las ayudas. Con este sistema el estado probablemente ingresaría menos que actualmente.

Probablemente el sistema actual sea el menos malo de los posibles considerando las circunstancias. Es barato y ofrece un nivel de calidad aceptable, que no excelente o muy bueno, por mucho que digan. Sirve para salir del paso dignamente como una camisa de Zara o un escritorio de IKEA.

Es cuestionable que funcione en lo que se refiere a la igualdad de oportunidades. Permite matricularse a muchos estudiantes (es verdad que algunas becas más hacen falta para estudiantes de mérito pero también hay quien se queja de los precios de la matrícula y prefiere gastarse cantidades muy superiores en irse de vacaciones) pero otra cuestión es lo que su preparación les permite lograr después.

Quizás una buena lección que podemos aprender es que la mejor universidad pública que cumple su función al final no es la más barata sino la de mayor calidad. La que permite competir en igualdad de condiciones con los que pueden pagarse estudios universitarios de postín en el extranjero a estudiantes de cualquier procedencia gracias al mérito.

Y lograr este tipo de universidad hoy exige muchas reformas pero también dinero en un mercado de profesores cada vez más internacionalizado.

domingo, 7 de septiembre de 2014

La inversión de tu vida

España es siempre España. Parece que, como demuestra la incipiente recuperación, podrá seguir a trancas y barrancas siendo lo que lleva siendo muchos años, es decir, un país de servicios apoyado en la demanda interna y en un sector de la construcción que siempre será importante.

Esto se traduce en que a los jóvenes les queda enfrentarse a una situación crónica de paro o precariedad. Las clases dirigentes y con recursos ya lo saben hace bastante y por eso llevan años enviando a sus hijos sobre todo a estudiar a Estados Unidos o a Londres. Cuando uno se encuentra a un subdirector de periódico importante nacional y bien conectado decirte que sus hijos se quedarán fuera después de acabar sus estudios de posgrado en Estados Unidos es que la cosa está chunga de verdad.

El consejo que voy a dar no es para todo el mundo ya que, desgraciadamente, hay muchas familias españolas pasándolo rematadamente mal, pero si puede servir a una clase media todavía no empobrecida del todo con algún ahorro que no sabe donde destinar viendo el depresivo panorama de la vivienda y teniendo en cuenta la alergia al riesgo de invertir en acciones.

A esos padres que tienen unos ahorrillos de 40 o 50.000 euros y están pensando en comprar un apartamento a 50 kilómetros de una gran ciudad, una plaza de garaje o simplemente dejarlos en el banco en un depósito al dos por ciento, les diría que se lo piensen dos veces sobre todo si tienen hijos en la universidad. Les diría que convenzan a sus hijos de estudiar uno o dos años en Estados Unidos un Máster o completar otros estudios de posgrado. Puede ser la inversión de sus vidas ya que les dará la oportunidad de tener un permiso de trabajo legal de hasta 18 meses que muchas veces se convierte en permanente por deseo del empresario. Mientras tanto, no pocas universidades ofrecen a los estudiantes la posibilidad de trabajar y, al menos, sufragar parcialmente los estudios y gastos de estancia.

Qué rendimiento inversor puede superar a realizarse profesionalmente y tener un proyecto personal por esa cantidad? Dudo que ninguno. Y ni siquiera entro en lo económico. Pero no viene mal recordar que España es el país de la OCDE donde la diferencia salarial es menor entre un titulado universitario y una persona que carece de título, alrededor de un 32 por ciento frente a un 172 por ciento en Estados Unidos. Un titulado con un título Master gana en Estados Unidos entre 65.000 y 120.000 dólares de media.

 Es normal que los españoles jóvenes mejor preparados emigren a otros países europeos por cercanía geográfica y porque disfrutan de permiso legal de trabajo y residencia desde el primer día, pero me sigue sorprendiendo que tan pocos consideren los Estados Unidos como destino, una sociedad más acostumbrada a integrar al foráneo en parte porque al no existir un estado del bienestar tan desarrollado los americanos no tienen la impression de que nadie les robe nada del pastel.

Creédme, ningún sitio es jauja pero esta es la inversión más barata que he visto nunca.  

Por eso los ricos españoles llevan haciéndolo muchos años.