Consejos American Psique: Desigualdad
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miércoles, 2 de marzo de 2016

Los viejos temas no se habían ido

En la época más tecnificada y con las sociedades más abiertas de la historia han vuelto los viejos temas, los viejos demonios. La historia no ha terminado.

La Unión Europea y el euro parecían haber acabado con los resquemores, las suspicacias entre el norte y el sur. Todo lo contrario, jamás en los últimos 30 o 40 años se ha hablado tanto de las diferencias entre la Europa calvinista y luterana y la Europea latina y católica. Y eso teniendo en cuenta que el Viejo continente está unos centímetros de convertirse en post-cristiano y que a Max Weber se la había ridiculizado bastante. Sigue latiendo en algún sitio que hay ciertas culturas que son más proclives, están mejor pertrechadas para la democracia y crear riqueza, un cierto determinismo o fatalismo. La idea está ahí aunque no se quiera reconocer.

La crisis de los refugiados de Siria, la respuesta europea y los incidentes en la nochevieja germana demuestran que la idea de la otredad, del que afirma la identidad propia por oposición, sigue ahí haciendo de las suyas.

Los británicos, con el “brexit”, creyéndose todavía más importantes y elegidos para un destino mejor que el continente.

Los americanos no se salvan ni mucho menos. Tener a Obama de presidente durante ocho años con una gestión más que aceptable  o a la millennial generation en las universidades, de la cual se decía que era la primera generación post-racial de la historia, no ha cambiado demasiado las cosas. Aunque sean la sociedad más avanzada (y en cierto sentido también más primitiva) de occidente. Quizás en los últimos veinte años nunca se ha hablado tanto de la cuestión racial, hoy dulcificada mediante el uso del término diversidad, un tema mucho más candente que la desigualdad económica.

Las desigualdades entre los distintos grupos étnicos siguen ahí, en términos de salarios, de tipo de trabajos, de influencia social, de respeto, de protagonismo, de lo que antaño se llamaba el ascensor social. Por mucha success story que se cuente. Todo ello en una sociedad ya estratificada de por sí en la que parece que en que barrio creces o a que universidad vas lo decide casi todo de antemano.

Este tipo de desigualdad, la racial, golpea más fuerte en sociedades como la norteamericana y no tanto por la poca potencia del estado del bienestar sino porque son sociedades desagregadas, desestructuradas, en las que no sólo las estructuras familiares sino también de relaciones personales volaron por los aires hace décadas. Una mayoría de americanos tiene una media de 1-2 amigos y no es una cosa que echen excesivamente en falta. Excepto cuando pintan bastos y uno sólamente puede recurrir a los servicios de beneficencia. 

Por ello el tema racial ha cobrado una fuerza todavía mayor en los últimos tiempos. Está en los Oscars, las series, los telediarios, las universidades, a veces por omisión en las conversaciones corrientes. Uno nota que es importante precisamente porque no se habla de ello.

El famoso supermartes de las elecciones primarias, las palabras más buscadas en Google tenían que ver con raza, discriminación y por ejemplo cristianismo en los estados del sur. En los estados más progres y ricos, dos conceptos que van de la mano estos días, como Colorado o Massachussets preocupaban temas relativos a los abusos de Wall Street o la desigualdad económica.

Pero los viejos temas siguen ahí, más nuevos y con más fuerza que nunca.






jueves, 25 de febrero de 2016

Ciudades para ricos

No resulta extraño que mucha de la gente que anda por una calle cualquiera en ciudades como San Francisco, Washington D.C. o Seattle ingrese más de 100.000 dólares al año, unos ingresos que a pesar de todo no les permiten vivir con holgura ni mucho menos.

La libertad de movilidad que ha hecho tan famoso el estilo de vida americano está en entredicho. Hoy una imensa mayoría de americanos viven en las ciudades que pueden permitirse y quedan excluidos de la liga de las grandes urbes de prestigio. Ni aunque quisieran vivir en la periferia, algo que, de momento, no sucede en las grandes urbes europeas.

Recomiendo la lectura de este artículo del Atlantic Monthly acerca del fracaso que representa que las ciudades en las que habita más gente de izquierdas y progresistas sean no sólo las más caras sino en aquellas en las que hay más desigualdad.

http://www.theatlantic.com/business/archive/2014/10/why-are-liberal-cities-so-unaffordable/382045/?utm_source=SFFB


martes, 15 de octubre de 2013

Activismo "nerdy"

Un video impresionante sobre la también impresionante desigualdad en distribución de la riqueza en los Estados Unidos:

http://www.upworthy.com/9-out-of-10-americans-are-completely-wrong-about-this-mind-blowing-fact-2?g=6

El vídeo, y esto es algo que apreciamos particularmente los que no somos americanos, es un ejemplo de activismo educado, de buen gusto, bien documentado, sofisticado, nerdy, algo que no siempre se da en otros sitios.