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martes, 16 de junio de 2015

La imagen de Madrid en los Estados Unidos

Compruebo con tristeza que no existe ninguna concejalía en el nuevo equipo municipal del ayuntamiento de Madrid que aluda a la gestión de la reputación internacional de la ciudad. Sorprende a estas alturas de siglo teniendo en cuenta que una buena reputación internacional sirve para atraer factores tan necesarios como inversiones productivas, turismo o grandes eventos internacionales.

Sin querer minimizar otros problemas muy serios como el de la vivienda y los desahucios, el desempleo y su sucedáneo como es la precariedad o la educación, se me antoja que Madrid tiene un problema de imagen serio.

A los ojos de muchos extranjeros con los que he hablado últimamente en Estados Unidos y fuera de este país, Madrid simplemente es la capital de España (ser capital para los ciudadanos de bastantes países está más ligado a un lugar de papeleo o administración que a otra cosa, vease Canadá) y el lugar donde juega el Real Madrid que, con toda su importancia, hoy es visto como el segundo equipo español por detrás del Barcelona.

Poco más. Un lugar sin mar y demasiado escorado al suroeste. Sin monumentos que hayan transcendido universalmente. Un lugar sin identidad, en suma.

Se que no tiene un gran valor estadístico pero, como dicen, marca tendencia. Nueve de cada diez norteamericanos que me he encontrado últimamente y han estado en España fueron a Barcelona. Fueron a un congreso académico, o se emocionaron con Gaudí, con la Sagrada Familia o te hablan del Museo Picasso. 

Barcelona se ha convertido en la ciudad española por antonomasia. Con gran diferencia sobre las demás. Raro es que alguien te diga que le gustaría ir a Madrid. A quien que venga de fuera le importa un comino que haya muchas empresas o que las sedes, el relativo dinamismo empresarial de la capital o que la inmensa mayoría de las grandes compañías españolas y extranjeras estén en Madrid. Uno encuentra pijamas o camisetas del Barcelona en las tiendas de descuento y en los supermercados. La prueba del algodón de que algo es popular.

Una imagen de ciudad fuerte no solo crea riqueza sino que aumenta la autoestima de los ciudadanos, lo cual en estos tiempos que corren tampoco está mal.

Y en realidad, si se mira friamente si hay una ciudad que se parece a Madrid es Barcelona. Con todas las diferencias, son ciudades de aluvión en las que la gente es parecida y la vida también.

Yo le diría a la nueva alcaldesa que se tome en serio la reputación de Madrid, que vale la pena. Seguro que ella sabe, como yo, las cosas que hay que poner en valor de la villa y corte. Sus museos, el Retiro, el Palacio Real, su vida nocturna que por mucho que haya decaído sigue siendo mejor que la del 95 por ciento de las ciudades del mundo, sus barrios de vieja y nueva identidad, el legado histórico de las provincias circundantes todas ellas a tiro de piedra y una vida cultural bastante más potente de lo que se dice.

Puestos a hacer cosas nuevas y a darle un nuevo aire a Madrid, no estaría mal crear una Concejalía que pudiera llamarse de reputación de Madrid.


Y que nadie se equivoque, no hace falta tener unos juegos olímpicos para que la imagen de una ciudad sea potente.

viernes, 1 de marzo de 2013

Barcelona como encarnación de lo español


Es curioso como cambian las percepciones de los pueblos en unas pocas generaciones. Si los españoles, herederos a nuestro pesar de la narrativa de la generación del 98, seguimos identificando España con Castilla y la meseta, no es así en absoluto al otro lado del océano Atlántico a pesar de las circunstancias políticas.

En los Estados Unidos de América, las esencia españolas están encarnadas esencialmente  en Barcelona. La ciudad condal reúne todos los atributos de aquellas percepciones de la cultura popular que flotan sobre España entre los americanos. Un país de sol y playa, de ocio, con monumentos curiosos, en el que se pueden comprar con toda facilidad sombreros mexicanos en Las Ramblas y donde el fútbol es parte de la vida.

Contra su voluntad, ya que en un determinado momento el Ministerio de Industria y Turismo ofreció al club convertirse en embajador de la marca España y rechazó la oferta, el F. C. Barcelona y Messi han hecho más por la imagen de marca de España que todas las campañas del ICEX, el Instituto Cervantes, el Ministerio de Asuntos Exteriores y las distintas consejerías de las autonomías juntas. Su camiseta es omnipresente allí donde se juntan multitudes por cualquier motivo, entre los estudiantes extranjeros, en todas las tiendas de deportes y en las de los outlet malls incluso en aquellos lugares donde hay poca afición por el fútbol. Allí donde hay un español, hay muchas posibilidades de que el primer tema de conversación gire en torno al F. C. Barcelona.

Aunque a muchos españoles les sorprenda escucharlo, la mayoría de los ciudadanos de este país no sabe que pertenece a una región llamada Cataluña, que un tercio de la gente tiene una lengua materna distinta del español o que últimamente la mitad de la gente dice que quiere la independencia. Barcelona es España y sobre todo un lugar bonito y cool donde pasárselo bien ya que hay playa, buen tiempo, muchas terrazas y bares de tapas y un equipo de fútbol muy famoso.

Es verdad que también hay americanos que leen el New York Times y a los que oír el vocablo Catalan les resulta seductor, interesante, puede que hasta sofisticado. Pero son muy, muy pocos.