Consejos American Psique: inmigración
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viernes, 15 de febrero de 2013

Makers and takers


(Traducción íntegra de carta publicada en el Daily Record el 14 de febrero de 2013)

Al editor:
¿Por qué “ha llegado el momento” de dar la ciudadanía a 11 millones de ilegales? Analicemos la palabra (ilegalmente).
¿Si han llegado ilegalmente no significa acaso que han violado la ley? En consecuencia, si quieran ser ciudadanos americanos estoy de acuerdo con los legisladores del senado que establecen los siguientes requisitos: 1) Registrarse oficialmente. 2) Pasar una comprobación de que no han cometido delitos contra la seguridad nacional. 3) Pagar las multas correspondientes así como los impuestos retroactivamente. 4) Hacer un seguimiento de la gente que tiene visados americanos. Decir que los ilegales se han ganado el acceso a la ciudadanía es equivocado: Son los americanos los que han puesto su sangre, sudor y lágrimas en nuestro país mientras que los ilegales sólo quieren que les den cosas gratis. Consideremos la probabilidad de que los millones de dólares al año fueran empleados en servicios sociales pagados por los contribuyentes americanos, eliminación de salarios americanos  causada por los ilegales y los millones de dólares al año gastados en programas del tipo de cupones de comida, almuerzos gratuitos en la escuela y sanidad gratuita para inmigrantes ilegales.
Y no digamos sobre los millones de dólares gastados en la educación primaria y secundaria de niños que llegaron aquí ilegalmente y que no saben hablar inglés.
¿Se dan cuenta? ¿Por qué deberían nuestros niños ser forzados a aprender español en la escuela? Los inmigrantes ilegales deberían ser forzados a aprender inglés.
Solo porque un niño nace en los Estados Unidos de padres inmigrantes ilegales no significa que merezca una educación y privilegios especiales.
Acabo de descubrir que tres presidentes de los Estados Unidos hicieron algo que deberíamos estar haciendo hoy en día, ¿adivinan de quienes se trata?
Los presidentes Hoover, Truman y Eisenhower tienen algo en común.
Durante la Gran Depresión el Presidente Herbert Hoover ordeno la deportación de todos los inmigrantes ilegales con el fin de lograr que hubiera más empleos disponibles para los ciudadanos americanos que necesitaban trabajar. El Presidente Truman deporto más de dos millones de inmigrantes ilegales después de la Segunda Guerra Mundial para que los veteranos de guerra encontraran trabajo. En 1954 el Presidente Dwight Eisenhower deporto a 13 millones de mexicanos; el programa fue llamado “Operación Espaldas Mojadas”. Les llevo dos años realizarla.
Si pudieron deportar ilegales entonces, no veo porque no podría realizarse ahora.
¿No debería un gobierno que se supone es de la gente, por la gente y para la gente estar más preocupado por sus propios ciudadanos que por todos los inmigrantes ilegales que nada contribuyen?
Violet Ferguson
Cle Elum





Nota final: Desde sus comienzos los americanos han tendido a ver el mundo dividido entre makers y takers. Fue esta idea la que llevo a los americanos que pagaban impuestos (makers) a rebelarse contra los ingleses (takers). A los abolicionistas como Lincoln a rebelarse contra los esclavistas, vampiros chupadores de sangre. Pero al igual que la naturaleza humana, las ideologías son ambivalentes, y pueden generar tanto idealismo como degenerar en cotas de una miseria infinita (véase la citada carta). El excepcionalismo americano a veces no es después de todo tan excepcional. 

lunes, 3 de octubre de 2011

El español (II)

Yo mismo soy testigo de primera mano de la timidez y falta de confianza que sienten mis alumnos hispanos de dirigirse a mi en español, algo que por otra parte muy raramente sucede. La primera lengua de un joven universitario estadounidense de origen hispano tiende a ser claramente el inglés por numerosas razones: la educación se recibe íntegramente en inglés, la mayoría de los medios de comunicación de calidad emiten en inglés y el inglés es la lengua de prestigio y de los negocios relevantes en una país donde el español se identifica como una lengua hablada mayoritariamente por las clases subalternas. Nuevamente, me estoy refiriendo naturalmente a Estados Unidos en su globalidad ya que en ciudades como Miami, Nueva York y Los Angeles hay escuelas bilingues y algún periódico en español de calidad pero son la excepción que confirma la regla.

Otro importante factor que hace dudar del futuro del español en este país se deriva del hecho de que no está ni mucho menos garantizado que los niveles de emigración desde Latinoamérica se vayan a mantener en los próximos años. La recesión económica, el despegue económico de algunos países sudamericanos y el endurecimiento de las condiciones de vida para los inmigrantes sin papeles hacen presagiar que la inmigración tenderá a ralentizarse en los próximos años. En medio de la recesión el semanario The Economist publicaba un artículo apuntando una nueva tendencia. El regreso de numerosos mexicanos que han perdido su empleo durante la crisis a su país de origen donde ya estarían enviando sus ahorros para empezar una nueva vida. Si a ello le unimos las crecientes dificultades de los inmigrantes ilegales para atravesar la frontera (mucho mayor que por ejemplo la que encuentran los inmigrantes africanos en las costas del sur de España), el panorama parece indicar que la inmigración procedente de Latinoamérica puede no solo ralentizarse sino decrecer en términos absolutos en los próximos años. El gobierno norteamericano probablemente ofrezca en el futuro mayores facilidades para instalarse a inmigrantes cualificados pero todo indica que la relativa laxitud inmigratoria en lo que respecta a los trabajadores ilegales mantenida durante el gobierno de Bush tiene los días contados. No hay que perder de vista que la contratación de inmigrantes ilegales o la escolarización de sus hijos está comenzando a ser duramente penada o prohibida en numerosos estados.