Para la psique americana es importante acostumbrarse a “dar la cara” desde temprana edad. En las clases de las escuelas infantiles es habitual que aparezcan los nombres de los chicos junto a su retrato a la entrada de las clases, en los supermercados siempre figuran las fotos de quienes trabajan en las diferentes secciones, no hay un sólo anuncio de una agencia inmobiliaria en el que no aparezca la imagen del agente inmobiliario en cuestión con su nombre y apellidos, los chicos que van a hacer la primera comunión aparecen retratados en los tablones de las parroquias, los dentistas y los doctores se anuncian en la prensa con su familia, los estudiantes que optan a liderar las diversas asociaciones universitarias ponen fotos suyas en los tablones, y, como no, los profesores de universidad suelen incluir retratos en las webs de los departamentos (algo que, dicho sea de paso, yo no hago) e incluso en la puerta de su despacho en situaciones informales.
Una de las ventajas de no vivir en España es que uno no tiene que tragarse las aburridísimas campañas electorales. Perdonadme si, ahora que ya se les estará pasando a muchos la resaca electoral, me refiero brevemente al valor indispensable que tiene “dar la cara” en la política norteamericana. Todos las semanas en el farmer’s market, un mercadillo que frutas y verduras que se pone los sábados en el centro del pueblo, soy asaltado varias veces por los diferentes candidatos locales que quieren darse a conocer y discutir personalmente con la gente sus ideas para el pueblo o el condado. En otras ocasiones, estos candidatos a alcalde o como representantes del condado en la capital del estado, Olympia, han tocado el timbre de mi casa. Las discusiones, por una mera economía del tiempo, suelen ser relativamente superficiales pero sirven para transmitir una impresión general del candidato y “quedarnos con sus caras”. Para la psique americana resulta inconcebible incluir una papeleta con nombres en una urna si se trata de alguien a quien no se le ha visto la cara, por eso, entre otras cosas, existe un sistema de listas abiertas. Me pregunto cuantas caras reconoceríais de los candidatos que figuraban en vuestra papeleta de voto.